Cuando comencé a estudiar Comunicación Social en 1999 jamás me imaginé todo lo que vendría después… Hasta ahora han sido los mejores 5 años de mi vida. No me equivoqué, eso era lo que quería estudiar y eso fue lo que estudié. Sin duda, una suerte… Miles de entrevistas, exposiciones, momentos de peligro, exámenes, puertas que se cerraron en muchas oportunidades, desvelos, horas eternas para contactar entrevistados, horas eternas esperándolos… muchas veces esfuerzos fallidos… Pero todo valía la pena, porque era más el aprendizaje y la diversión que la rabia… si no, que lo diga mi grupo. ¡Qué suerte habernos cruzado, no podíamos ser mejor equipo! No podría contar tantas anécdotas en tan poco espacio. Pero no puedo dejar de mencionar los trabajos en Vargas, marcaron la carrera de todos, sin duda. Pero qué mejor recompensa para un periodista (apenas terminando su carrera) que conseguir el Premio Monseñor Pellín. La 2da promoción audiovisual de la USM nunca lo hubiese imaginado, después de p...
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