El poder de la palabra va más allá de simples letras. Perdura en el tiempo, cambia situaciones, atrae a las masas. La palabra es, en definitiva, el arma del escritor, ese que expresa sus sentimientos y los transporta al lector a través de su puño.
(Se reserva el derecho de autor)
Doble crimen. Víctimas: madre e hija. Sus cuerpos calcinados reposaban uno al lado del otro en Parque Caiza en la carretera Petare-Guarenas. Móvil: robo. Una vez más la opinión pública venezolana se conmociona, luego de conocerse el homicidio registrado el pasado miércoles 24 de febrero de 2010. Nuevamente se informa al país de un hecho tan lamentable como tantos otros ocurridos en tierras venezolanas, a causa del hampa, la codicia, los vicios y la pérdida del sentido humanitario, donde sin duda cabe mencionar la tan devaluada educación, la intolerancia y el total y absoluto desapego e irrespeto por la vida humana y el dolor ajeno. En este caso, Joaquina Alcina Sánchez (53) y Orianna Monasterios Alcina (20), fueron víctimas de unos delincuentes que simularon un secuestro para robarle a la madre 23 mil dólares que guardaba en su residencia, a fin de comprarle un carro a su hija Orianna que estaría próxima a cumplir los 21 años. Lo más alarmante es que el que orquestó todo el suceso fue ...
“En París todo es gris, hace frío todo el día, llueve llueve sin parar y nos podemos mojar; oui oui, jambon, fromage et pomme”. Inventamos esta cancioncita durante una de esas largas caminatas por las hermosas calles de París, en uno de esos días de invierno que no para de llover. En uno de esos días que ya a las 4 de la tarde no hay ni un rallito de sol, en uno de esos días en los que vivimos un sueño que hoy después de casi ocho años aún no termina. Cómo resumir los momentos que pasamos un grupo de 5 jóvenes amigos que un día decidieron viajar a Italia y a Francia con el mayor espíritu de aventura, con una sonrisa siempre dibujada en el rostro y con las mejores ocurrencias, aún en los momentos más agotadores. ¡Imposible!, lo que vivimos no se volverá a repetir, pero sin duda recordar es una forma de retroceder el tiempo. Yo, con 16 añitos era la mascota del grupo, ¡qué tiempos aquellos! Era la consentida…. siempre protegida, siempre riendo. Y cuando no reía era motivo de preocupación...
Cuando comencé a estudiar Comunicación Social en 1999 jamás me imaginé todo lo que vendría después… Hasta ahora han sido los mejores 5 años de mi vida. No me equivoqué, eso era lo que quería estudiar y eso fue lo que estudié. Sin duda, una suerte… Miles de entrevistas, exposiciones, momentos de peligro, exámenes, puertas que se cerraron en muchas oportunidades, desvelos, horas eternas para contactar entrevistados, horas eternas esperándolos… muchas veces esfuerzos fallidos… Pero todo valía la pena, porque era más el aprendizaje y la diversión que la rabia… si no, que lo diga mi grupo. ¡Qué suerte habernos cruzado, no podíamos ser mejor equipo! No podría contar tantas anécdotas en tan poco espacio. Pero no puedo dejar de mencionar los trabajos en Vargas, marcaron la carrera de todos, sin duda. Pero qué mejor recompensa para un periodista (apenas terminando su carrera) que conseguir el Premio Monseñor Pellín. La 2da promoción audiovisual de la USM nunca lo hubiese imaginado, después de p...
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